El miedo es una de las emociones básicas más importantes del ser humano. La RAE lo define como la angustia por un daño real o imaginario en su primera acepción. En cambio, en la segunda, lo amplía diciendo que es un “recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”.
Se puede tener miedo a cualquier cosa. Desde las criaturas siniestras de Halloween hasta los tradicionales pánicos del ser humano como el miedo a lo desconocido como la muerte. ¿Y qué ocurre cuando, además, eres una persona que procesa el mundo de una forma diferente y no siempre se siente comprendida por quienes te rodean?
Hoy, en El Viaje de las Estrellas, analizamos el apasionante mundo del miedo y cómo se vive según las diferentes neurodivergencias que tanto nos apasionan. Por eso, vamos a ir analizando los principales perfiles que más encontramos en nuestras aulas y sus miedos.
Recordad siempre, queridos lectores, que en nuestro cosmos, no podemos separar el rendimiento académico de lo emocional. Un estudiante, sea como sea, nunca podrá brillar con luz propia en un examen si no se ve capaz, no se siente motivado o, como analizamos hoy, está muerto de miedo.
TDAH y el miedo
Si se tiene Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el principal temor que se tiene es el miedo a perder el control y no estar a la altura decepcionando a padres o profesores. A veces, se tiene fama de perezoso y son castigados muy frecuentemente por su comportamiento.
Con esta presión añadida, el mayor miedo académico es el quedarse en blanco en un examen que quizás ni siquiera entienden. Por si fuera poco, el hecho de olvidarse de datos importantes puede ser determinante y el temor a ser reprimido puede ser fundamental.
Autismo: miedo a la sobrecarga
Para algunas personas TEA, el miedo está muy unido a la incertidumbre. Nos referimos a que son personas que necesitan rutinas y gestionan bastante mal los cambios si no tienen una explicación clara de lo que va a ocurrir a continuación.
Coincide con otras neurodivergencias en miedos como el miedo al rechazo, pero por sus características, la sobrecarga sensorial y el miedo a no poder expresar lo que necesitan en cada momento son los factores clave que les hacen más únicos.
Dislexia: miedo a sentirse juzgado
Las personas con dislexia tienen mucho miedo al ridículo. Equivocarse al escribir, al leer en voz alta o tardar más que los demás pueden convertirse en un hándicap demasiado fuerte como para no prestarle atención.
En este caso queremos comentar uno de los casos que vivimos en primera persona en nuestras aulas.
Pongamos que nuestra estrella se llama Lara, aunque no es su nombre real. Ella llevaba tiempo sintiéndose demasiado pequeña por la burla voluntaria de algunos profesores e involuntaria de otros compañeros que, con sus comentarios, le habían hecho sentir diferente, ridícula e incapaz de aprobar sus exámenes.
A pesar de todo, Lara consiguió remontar y todo fue poco a poco cuadrándose para que fuera aprobando. De hecho, no solo fueron notas justas las que obtuvo, notables y sobresalientes no tardaron en llegar una vez se había conseguido vencer sus miedos, reforzar su confianza y hacerla disfrutar.
Altas Capacidades: miedo a la decepción
Para muchos padres, las personas con Altas Capacidades intelectuales no tienen dificultades y nada más lejos de la realidad. Son personas capaces de hacer muchas más actividades al mismo tiempo porque su mente es mucho más potente a la hora de gestionar retos, contenidos y exámenes, pero sus expectativas son igualmente tremendamente elevadas. El miedo a defraudar a los demás y su pánico a decepcionarse a sí mismos es algo tan complicado de gestionar que se puede convertir en todo un drama emocional que puede conllevar el bloqueo.
Otro temor fundamental de los Altas Capacidades es a no encajar con el resto de estudiantes de su edad y con los propios profesores. Con los primeros pueden sentirse desubicados, tremendamente fuera de lugar y aburridos porque sus actividades y conversaciones les aburren constantemente. Con los segundos, tienen miedo a perder el interés y sentirse muy estancados. En muchas ocasiones, no necesitan repetición constante. Tan solo que su interés se despierte y se pueda seguir profundizando para que su curiosidad no se vea mermada.
💡📲 En definitiva, si sientes que tu pequeña estrella se siente atemorizada y no puede sentirse cómoda en su rutina académica y emocional, no dudes en ponerte en contacto con nosotros para que podamos ayudarte inmediatamente.
Comparte este contenido en tu Instagram para que llegue al mayor número posible de lectores.
¿Ya nos sigues en redes? Pincha aquí.